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San Fernando, Buenos Aires, Argentina
profesor de Lengua, Literatura y Latín

jueves, 21 de mayo de 2009

soneto de un domingo de lluvia

El vino del domingo y la agonía
tiene cepa en la carne. Soledades
de otros no serán jamás como la mía,
terrón y zumo de nocturnidades.

Solo esta rubia espada merecía
la tibieza y clamor de mis edades:
en la jaca del sueño te veía
con tus poleos de fragilidades.

Te conjuró el deseo y el vino
y la tarde de quedo desaliento
el cabello de aroma peregrino.

Y pareció cesar por un momento
el pavor que bebía en mi camino
al tener mi soñar por alimento.

Marcelo Jaurane

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