
Sos el hábito dulce de mi boca,
mi sangría de joropos y besos;
tierra que no se extingue entre mis huesos,
terrón hecho de luz como una roca
sos mi carne mineral, rota y loca;
fruta gentil de mis sueños y rezos
donde infierno mis días entre bostezos
(solo tu oscuro vino me desboca)
La lluvia se cerró cuando llegaste,
la misma lluvia que te besa y viste
con la rúnica agua que le inventaste.
Estaba viejo, solitario y triste,
cuando este, mi terruño, vos fundaste
con todas las caricias que me diste.
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