
Vi el oscuro bostezo del vacío
como la sombra de un pájaro ciego
de silencio, el pájaro tuyo y mío
que siega las ausencias que yo siego.
Y eras vos que te ibas todavía
con un cielo de soles desmayados
hacia el grito final de tu bahía
donde me desnacía. Desolado
me erguí en los escombros de mi sueño.
No había pájaros ni sombras, nada.
Solo vos, en mis naufragios mi leño,
pámpano de cielo en mi morada.
No me importa la noche del beleño
si encuentro la mañana en tu mirada.
Marcelo Jaurane, abril 2012
No hay comentarios:
Publicar un comentario