
No habrá nadie, mi vida, que me quiera
como vos me sabés querer queriendo;
amor morirá, mas nunca muriendo
en vos, fragua de luz, mi compañera.
Callada me querrás hasta que muera;
eterno vivirá mi amor, viviendo
tus quereres, siempre en mi naciendo
hasta que muerte yo jamás temiera
Vi la muerte, amor, de otros amores;
la sustancia infinita de los días
abismarse en adioses y dolores.
Silencio querrá el verbo que vestías,
mas no será la muerte y sus horrores
quien ciegue tu sombra en mi poesía.
Marcelo Jaurane
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